viernes, 6 de abril de 2012

7. Somos instantes

Han pasado meses, llevo meses en Stgo, dejé mi trabajo y estoy "establecida" nuevamente acá. Mis padres jamás se imaginaron que regresaría por Manuel. Dicen que lo único que nos falta es casarnos.

Me siento vacía a ratos, también compulsiva y demente cuando pienso en la imposibilidad de no querer a Manuel, que se vaya lejos, que me deje, que rompa mi historia y mi vida. Estamos felices, como viajero que llega a su destino después de extrañar tanto la casa. Nuestros corazones están grabados con quemaduras de cigarros, las cuales indican que somos nuestros, que nos pertenecemos.

Me pregunto cuando Manuel dará el paso de asumir que me amará por siempre, estoy ansiosa, me despierto cada día pensando en que puede suceder, es la esperanza diaria. Estoy loca, estoy loca por amor y por él.

Viajo sola en el metro, veo otras parejas y las comparo, juro y re-juro que no son tan felices como nosotros... o quizás nosotros no somos tan felices como ellos... Me ciego ante la posibilidad de volverme opaca, insana y cargante. Y si le molesto? y si no me quiere? o si le molesta tanto que lo quiera demencialmente?.

Quiero que creemos un mundo juntos. Llevamos sólo la casa y la música de fondo en nuestras vidas, nos falta el mundo, el universo y las estrellas.

Estoy preocupada... no sé porque de repente, en los momentos que me quedo sin pensamientos, sin algo que me mantenga ocupada la cabeza pienso en otro hombre, de mi misma oficina, de mis mismos gustos. No, no puede ser, yo amo a Manuel.



-O-

Cualquier coincidencia con su realidad, es pura coincidencia. 
Escrito por: Valëntina Völantina 
Ando tan floja, disculpeme. 

lunes, 27 de febrero de 2012

6. Matamos tiempo

Hace frío en Santiago, estoy en el balcón redactando unas noticias que me mandan por correo, de fondo escucho "Reina Japonesa".  Manuel me contaba que esa canción le recordaba a mi, una vez que el fue a ver a Fernando Milagros y dijo que esa canción era para todas las reinas que estaban lejos. Manuel tiene cientos de historias para contarme todas tan posibles como imposibles, algunas me dan risa de lo poco creíbles.
Ayer en la noche fue una velada de besos eternos, nos reconocimos y recorrimos después de tanto tiempo de no sentirnos, me sentí hermosa, hace tanto que no me sentía hermosa literalmente. No recordaba lo especial que me hacía sentir ese hombre,  tiene mi corazón por completo, es definitivo.

Llevo una semana en Santiago, no sé si tenga retorno, si no es así tendré que viajar de nuevo a Amsterdam para ordenar las últimas cosas que tengo pendientes y que dan vueltas por mi cabeza. Estoy tan nerviosa, me pone nerviosa el pensar que ocurrirá al pasar los días... me pone nerviosa el hecho de pensar que ocurrirá en un rato más, cuando Manuel vuelva del trabajo y me de un beso... siento que tendremos que conversar como nunca antes, dejar todo más que claro, "darnos explicaciones" , tomar decisiones y dejar otras cerradas.
Por ahora, nadie tiene idea de mi existencia en Santiago, ni siquiera mis padres, a los que iré a ver en unos días más, quizás hoy en la tarde. Veré como anda mi ánimo, me siento lo peor al no querer ver a mis padres, pero aun estoy como decepcionada de que no me apoyaran como yo lo esperaba cuando me fui. Bueno, el tiempo cura las heridas, ¿no?

-O-

"Preciosa, tu nombre me da vergüenza decir. Preciosa quizás no existes pero igual te vi. Preciosa, no creerás que eres para mi. Preciosa, ni para nadie que pueda existir. ¿En cual avión viajas tu que siempre estás en otro país? "  (Gepe - Un día ayer) 

Gepe merece mis infinitas gracias, la mayoría de estos textos los he escrito escuchándolo, me motiva y me concentra, GRACIAS GEPE!  :) 

Cualquier coincidencia con su realidad son similitudes con mis lagunas mentales. 
Escrito por : Valëntina Völantina 

jueves, 19 de enero de 2012

5. Re-encuentro

Corrí desesperada a buscar mi maleta, me faltaba aire, me arreglé un poco, para verme bien en aquel momento. Salí de la sala de equipaje y lo veo, nuestros corazones se estaban buscando. Él, barbón como ningún otro, lentes grandes, con su facha de periodista joven, una chaqueta café y una bufanda azul. Estaba como yo lo recordaba y esperaba verlo. Me quedé quieta, fui incapaz de reaccionar, él corrió hacía mi, me tomó de la cintura y me dio un beso, de esos besos que nunca se olvidan, de esos besos en los que recuerdas dónde estabas, que canción sonaba... de esos besos en el que el mundo deja de existir. Fue un beso sin vacilación, fue seguro, firme como cuando dices todo lo que tenías guardado... ese beso me dijo que nos amábamos y que no estábamos perdiendo el tiempo. Mi destino llevaba el nombre de Manuel, le doy gracias a la vida por darme a un hombre como él. No tengo miedo de que él me desilusione, más miedo me doy yo por si lo desilusiono a él.
Creo que ha sido uno de los besos que más he disfrutado en mi vida... al final, nos reímos, acariciamos nuestros rostros dándonos cuenta de que de verdad estaba pasando, de verdad eramos nosotros, parecía mentira, nuestro gozo hacía que todo fuera un sueño. Rompimos el silencio con una risa inocente, Manuel me preguntó como estaba y le respondí que bien, me tomó la mano y salimos del aeropuerto. Sentí la brisa con contaminación de Santiago, nos subimos al auto, no le pregunté a donde iríamos. Llegamos a nuestro lugar favorito de juventud  (Manuel, tan detallista que eres) , un parque escondido en Providencia, no era tan fácil llegar, nosotros lo descubrimos por casualidad en esas tardes eternas juntos. Era nuestro lugar. Llegó el momento de hablar lo que había pasado, que nos inquietaba, que nos molestaba... pero lo más importante : ¿por qué le pusimos fin?. Manuel me respondió sin pausas y sin dudas diciendome que era mucho tiempo para ser tan chicos, más que mal, cuando había visto a unos universitarios durando 5 años juntos en un pololeo que parecía matrimonio, ¡si estábamos a punto de irnos a vivir solos!. Manuel me dijo que él me dejo ir el día de la discusión del metro porque tenía miedo de que yo le dijera que no quería saber más de él... me dijo que cuando supo que me fui a Amsterdam sintió que el corazón se le partía y asumió que era hora de empezar de nuevo,  a pesar de nuestro eterno pololeo. y de nuestros TE AMO POR SIEMPRE. Pololeó con  bastantes niñas pero ninguna, cómo dijo él, lo hacía sonreír como yo. Le dije que quizás fue muy egoísta, como yo, uno de mis amores con catarsis me dijo que quería mi mano y me quería a mi para siempre. No pude, yo todavía te amaba a tí, le expliqué a Manuel, rompimos y ahora estoy en Santiago, en nuestro lugar, contigo conversando, afirmé. Manuel me dijo que no me dejaría ir, no de nuevo. 




-o-


Cualquier coincidencia son su realidad son similitudes con mis lagunas mentales.
Valëntina Völantina.

martes, 17 de enero de 2012

4. El amor está en el aire.

Voy en un avión hacía Santiago de Chile, sé que mi Manuel me está esperando. Él es mio y yo soy de él, lo amo, el amor me tiñó el corazón rojo de pura pasión y frenesí. Las horas se me han hecho tan largas y el sueño tan corto estoy tan ansiosa, sólo me queda media hora, media hora en la que relato todo lo que me ha pasado con Manuel, nuestra historia... más vale comenzar :

Nos conocimos en el último año de escuela, él, intelectual y sociable, con buen gusto para vestirse, simpático, atractivo. Yo, deportista en exceso, lectora compulsiva y simpática con quién quería y lo merecía, decían que era bonita pero no me he convencido de eso hasta el día de hoy, al único que le creo respecto a cómo me veo es a la Javi y a Manuel (especialmente a él). Nos conocimos en esos pasillos, el iba a la inspectoría por tener el pelo largo y yo a buscar el libro de clases, nos ubicábamos de vista, pero nunca habíamos hablado, a pesar de ir a las mismas fiestas y celebraciones de amigos, (yo no le hablaba porque no me interesaba y él no me hablaba porque le parecía muy esquiva). Hablo con la inspectora por el libro, me dice que espere en las bancas, era una sola y al lado estaba Manuel, desinteresada respecto a su atractivo me senté al lado de él. Me empezó a hablar de que hacía acá, que había hecho y las preguntas fueron mutuas: ¿cómo te llamas?, ¿en que curso vas?, ¿te gusta Pearl Jam?, coincidimos en gustos, más tema de conversación. Él al saber que escuchabamos la misma música me vio puntos a favor, sabía lo básico, con quien había pololeado ultimamente, mi grupo de amigas y que hacía mucho deporte, sabía rumores y palabras que llegaban de boca en boca, le parecí interesante. A mi me pareció interesante él que defendiera TANTO a Los Beatles, los amaba. Después de conversar tanto salió con lo primordial : Claudia, hay una tocata el viernes, voy a tocar yo, ¿puedes ir?. Caí, los hombres que tocan guitarra seducen, tienen algo más atractivo que el que no lo hace... que se yo, no le dije que no. Espere tan ansiosa el viernes, mis amigas estaban emocionadas porque la amiga un poco perna, pero conocida saldría con uno de los más lindos de los cuartos medios, ellas me vistieron para la ocasión y me peinaron, me veía bien según mis amigas, pero él me dijo que me veía bonita. Después de una serie de salidas durante tres semanas nos besamos (y mucho), quedó claro mutuamente que nos gustabamos, entonces no queríamos perder mucho tiempo. Ya era Noviembre y llevábamos 2 meses pololeando... nos tomamos un tiempo a los 8 meses y de ahí hasta los 2 años y luego a los 3 años y 9 meses decidimos otro tiempo... no hubo más tiempos hasta los 5 años y medio (sí, nos amábamos para aguantarnos tanto), fue uno de los quiebres definitivos. Después de nuestra discusión me salió mi oportunidad en Amsterdam, han pasado 5 años desde aquella pelea en el metro Manuel Montt, la última vez que nos vimos y ahora, ahora estoy a 5 minutos de estar en Chile y a 10 de poder vernos. Se me sale el aire, se me queda el amor. 


-o-

Cualquier coincidencia con su realidad son similitudes con mis lagunas mentales.
Valëntina Völantina.

sábado, 3 de diciembre de 2011

3. Epitafios de amor

Sentía que me moría de pena. Ya me veía bajo tierra con un epitafio de amor inconcluso y con puntos suspensivos curiosos, intranquilos.
Martes 3 de Agosto, acabó mi agonía, llegó mi elixir. Tu respuesta.
Llegué cansada del trabajo, noticias nada de mediocres, nada de aburridas Debo decir que sé más de lo que pienso. No puedo volver a mi casa... desempleada, con el rabo entre las piernas.
Después de un largo día, me senté en el sofá, desarmada, ordené un poco el departamento como si fuera a recibir visitas. Me tiro a la cama a ver el techo, me duermo.
Miércoles 4 de Agosto, 08:00 de la mañana, el cartero hace más ruido de lo normal. Desperté y me asomé a observar, saca un sobre grande... corazonadas. Esperé a que se fuera... Me puse a llorar de pena antes de llegar al buzón. Sentí la misma felicidad que un pirata al encontrar su tesoro... por el que casi muere, en el que casi pierde su barco, su tripulación y su dama esperándolo en el puerto.
Decía lo que yo tanto esperaba. Manuel Sandoval A. Santiago de Chile. Providencia - Suecia #896. (¡Que nombre de remitente más hermoso!). Mi felicidad fue tanta que sentí que volvía a la vida, volvía a fluir en mi la armonía del amor. Llegué a mi living, me tiré en la alfombra a leer... dejé de existir. Vi dos sobres, abrí el amarillento, saco la tan esperada carta, empiezo:

"Claudia, he sido un ingrato, un mal agradecido, un mal amor, un mal periodista... no seguí lo que hacía noticia. Jamás dejé de saber de ti, sabía todo gracias a la Gabi, sabía de tus amores, tus tragedias, tus artículos. Jamás dejé de saber de ti. No te niego, conocí más mujeres, besé más labios... jamás fue lo mismo, yo quería estar contigo. Deseaba sentirte recorriendo mi piel. Ya no me conozco. 
Varias tardes noté que me hacías falta y me sentaba en el balcón a ver el cielo, pensando en lo que hacías, si te hacía falta y si de verdad era tan importante yo para ti, así como tu lo eras para mi. Sabía que nos escribiríamos uno de estos días. 
En el sobre blanco están los pasajes, son en dos semanas más. Consideré imprudente sacarlos tan pronto. Espero mi carta llegue a tiempo, todo lo que debo decirte me parece impensable escribirlo. Te esperaré. " 

Manu. 

( Lloré como nunca, faltaba tan poco para el viaje, una semana, más exactos. Falta tan poco y tengo tanto por hacer, tanto por decir. )


- O -


Cualquier coincidencia con su realidad, son similitudes con mis lagunas mentales. Que lo disfrute.